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Historia

En el actual territorio del municipio de Acambay habitaron tribus nómadas, de las cuales no se cuenta con un estudio profundo. De lo que se tiene conocimiento es que posteriormente los otomíes poblaron el territorio y fundaron el centro ceremonial Huamango, el cual estuvo habitado por este pueblo entre los años 850 y 1350 de nuestra era.

Huamango, que quiere decir "Lugar donde se labra madera", fue sin duda el centro ceremonial más importante de la región otomí, y el centro de comercio entre oriente y occidente, es decir, entre Tollan (Tula) y los grupos que habitaban lo que hoy es el estado de Querétaro y el estado de Michoacán. 

Las mercancías que circulaban por dichos lugares estaban constituidas por: plumas de ave, arcos, flechas, pieles, obsidiana y maíz, fue una de las llamadas Rutas de la Sal. Con el propósito de retener los ataques de las tribus rebeldes, Huamango fue construida a manera de fortaleza y centro amurallado.

La meseta de San Miguel, como se le conoce a este sitio, es una formación rocosa andesítica que se eleva a 2,854 msnm, que en el año de 1977 se realizaron exploraciones arqueológicas y antropológicas dirigidas por el ilustre Dr. Román Piña Chan, en las cuales se localizaron varios basamentos piramidales, cimentaciones de casas habitación y utensilios como: puntas de flechas, buriles, artefactos de cobre, piedra labrada, huesos, ornamentos personales, varios entierros de sacerdotes otomíes y un centro ceremonial; se conoció que Huamango fue el principal sitio prehispánico del municipio.

En la historia del municipio existe una presencia de los mexicas o tenochas de cuya lengua proviene el vocablo Huamango o Cuamango. De la misma forma tuvo relación con los tepanecas y los tarascos.

Referente a los orígenes de Acambay, algunas versiones señalan que un terremoto destruyó Huamango, lo que obligó a la población bajar a las laderas para después fundar Benguitú y posteriormente Cabayé o Acambay.

Xilotepeque (Xilotepec) que representaba a los pueblos otomíes de la región, fue un punto atractivo para los conquistadores españoles, a quienes la corona española distribuyó las tierras en encomienda.

Concluida la Conquista, Acambay, que estaba sujeto a Jilotepec, fue encomendada en 1523 al capitán Juan Jaramillo de Salvatierra de las tropas de Hernán Cortés. En la Casa de la Cultura de Acambay se conserva un documento fechado en Valladolid el 22 de octubre de 1537, el cual asienta la merced concedida por el Rey Carlos V a favor de don Mateo de San Juan Chimalpopoca Izcóatl, representante de San Miguel Cambay y descendiente de Cuauhtémoc. Tal merced incluía dos estancias de ganado mayor, pobladas de macehuales.

La evangelización de los habitantes estuvo a cargo de los franciscanos.

Al tomar posesión de las tierras en encomienda, se erigieron construcciones de estilos españoles y moriscos como un hermoso portal que fue destruido posteriormente por un terremoto.

Asimismo, se construyó el templo parroquial y el convento de San Miguel en 1623 y se erigió la cruz atrial en 1641. Durante estas épocas se erigieron en todo el territorio municipal capillas y ermitas que formaron parte de las cofradías de Guadalupe (Endeje), La del Santísimo (Datejé), Santa María (Tixmadejé), Santa María de los Angeles (Pueblo Nuevo), La Caridad y la Soledad. Desde ése momento Acambay quedó oficialmente como visita dependiente del convento franciscano de Jilotepec.

El pueblo de Acambay, se adhirió a la lucha por la independencia en 1810. Son pocos los testimonios documentados y orales que se tienen de esta época; sin embargo, se sabe que un grupo de acambayenses se unió a Hidalgo, para luchar en la celebre Batalla de las Cruces, mientras que otros se unieron a Ignacio López Rayón quien por algún tiempo anduvo cerca de la población.

Francisco de la Maza, en su libro Ruta del Padre Hidalgo dice: "€œDespués de la Batalla de las Cruces, Hidalgo ordenó el retiro hacia Toluca y de ahí se encaminó a la hacienda de Niginí... durmió en la casa de la hacienda y al día siguiente se encaminó a San Jerónimo Aculco donde sufrió su primera derrota a manos de Calleja"€. Debido a que era paso obligado en el trayecto de Xocotitlán a Aculco y el más corto, podemos deducir que el Padre Hidalgo cruzó el territorio municipal.

Se sabe que personas de la región se unieron a Hidalgo, uno de ellos con el rango de jefe de caballería, de los cuales figuran Jacinto García y Cosme Jiménez.

En el año de 1824 Acambay se erige como municipio bajo el gobierno del General Melchor Múzquiz.

A principios del siglo XX se produce una catástrofe. El 19 de noviembre de 1912 un fuerte sismo devasta en segundos al municipio, dejando más de 700 víctimas entre muertos y heridos. Para 1913 se inicia la reconstrucción que tarda más de una década y la cual cambia el aspecto del poblado. Aunque se perdieron joyas arquitectónicas de gran valor, se levantaron nuevas construcciones que cambiaron la imagen del municipio. 

De los acontecimientos de importancia en el presente siglo podemos mencionar la visita en 1914, del general Francisco Villa y la construcción del teatro Febronio Peña, que funcionó durante varios años y exhibió varias obras. Asimismo, con la llegada al municipio tanto del primer radio, como del primer automóvil, se mostraron los avances tecnológicos del siglo XX.

En la década de los treinta reparten tierras para ejidos, lo que causa entre los habitantes desavenencias que posteriormente fueron resueltas; asimismo, se reconstruye el templo parroquial, el reloj, la presidencia municipal y se condicionan edificios que en el terremoto sufrieron averías.

En 1947 llegó la imprenta a Acambay.

De 1951 a 1962 se instaló la luz eléctrica y se puso en operación el servicio de larga distancia y telegráfico, asimismo se construyeron las carreteras a Temascalcingo y Timilpan.

La vacuna contra el tifo es una de las grandes aportaciones para la ciencia por parte del ilustre hijo de Acambay el Dr. Maximiliano Ruiz Castañeda; mucha gente había muerto debido a esa enfermedad.